lunes, 11 de marzo de 2019

Participación en el próximo Encuentro Babel


La noticia es que estaremos participando en el encuentro literario organizado por Babel, el próximo 25 de Mayo en la ciudad de Patzcuaro, Michoacán. 


lunes, 21 de enero de 2019

Desde la Red: El bosco

El Bosco: 500 años de misterio por Javier Sierra

El "III Congreso De Misterio Y Enigmas De La Historia", organizado por el Grupo Planeta durante los dias 11, 12 y 13 de Noviembre de 2016 en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

El Bosco: 500 años de misterio por Javier Sierra

Javier Sierra se adentró en los arcanos que rodean la figura de Jheronimus van Ake, El Bosco, gracias al “maestro del Prado”, un insólito guía que le habló de la verdadera fe del pintor, de su conexión con movimientos heréticos y de su vínculo con alquimistas y magos del Renacimiento. A raíz de aquel encuentro, y tras la publicación de su libro “El maestro del Prado”, Javier ha seguido profundizando en esta extraordinaria figura y en el impacto que causó en el mundo del Arte. Su capacidad visionaria, sus profecías pictóricas, son dignas de ser revisadas hoy a la luz de su obra. Esta conferencia tratará de enseñarnos como “leer” a El Bosco a través de sus cuadros.

Vía: https://www.youtube.com/channel/UCOMld3LgRLHg0IAACn3CYoQ


domingo, 6 de enero de 2019

Todos los perros huelen a Lluvia - Fragmento Lectura


El pasado 02 de enero del 2019 fuimos invitados a un programa radiofónico llamado Quorum, en Radiante FM

En el cual junto con otros escritores de Puerto Vallarta como: Manuel y Eduardo Gómez Encarnación y Francisco Quezada en la cabina; tuve oportunidad de leer un fragmento del texto: Todos los perros huelen a lluvia (cuando la vida huele a humedad).

martes, 25 de diciembre de 2018

FICCIONES CON SOUNDTRACK 14.- Blue Café (Escuchando: Kid A)



-       -Pero hoy no se amarte como yo quisiera que me amaras mañana...

Poco menos que eso era lo que escondía el café que me servías esa mañana, mientras me sentaba en tu comedor; desvelado y con la misma ropa del día anterior. Yo nunca dije que amarte fuera profundo; solo que  Tú, estabas libre y la ternura de los movimientos de tus manos girando la cuchara en la taza de tu café, hizo que la música nos defiera en una versión de cariño reservada en una forma discreta del adiós. A veces para mí hoy son muy importante detalles como esos; pero no importaban ese mismo día que ya era mañana. 

Tengo la música grababa que en ese momento nos marcó diciendo amor y creo que en realidad, es solo una cuestión de perspectivas y símbolos sobre el afecto y la solicitud de una fuerza externa de sentimiento que nos marca impulsos, arrebatos, instintos… Y el después es un retorno de deseos por llenar, porque el ser humano no está hecho para cuestionarse su estado, sino para sentirse bien sin preguntar.

La música escondida en los planos vacíos sobre una obscuridad parecida a la depresión y sin escalas ascendentes… así que todo pasa de lo agudo a lo grave. Pero el temor de ese baile de verdad que descubres en la obscuridad es la de nuestro interior.

Dónde nuestros labios bien pueden ser todos los apocalipsis flotantes de la destrucción de mundos elaborados y nuestra gracia puede seguir existiendo en la promesa de un calor, pero no para ser tan amigos al final. Y si de alguna manera te hubiera mostrado el lugar que querías, estoy seguir que podrías haberlo hecho por ti misma al final de una noche hablando al cielo del frío que iba acurrucándose a tus brazos. O a los míos a fin de cuentas. Tengo la música de una promesa en ti, cariño, y no basta con saber por dónde caminar cuando solo sigues los pasos perdidos.

Yo nunca dije que amarte fuera profundo: apocalipsis atorados en cada poro por donde expulsamos el sudor de ya no querer ser más lo que hablamos detrás de lo que significaba ser tú, ni lo que significaba ser yo. Este fin de año, tomada de la mano de alguien más que te hace ver lo que fácil que todo era. Y que no necesitabas que te explicara las cosas cuando tú me decías que yo era un cómplice en los días estimulantes para decirnos que no podíamos ser tan amigos; pero si podías acabarte las tardes de esta ciudad en rincones de sábanas y vicios. Estoy seguir que podrías haberlo hecho por ti, mientras escribía que te amaba, pero no te encaminabas a nada. Los pasos perdidos ya estaban en el sabor del café que me preparaste a la mañana siguiente y te sentaste frente a diciendo que no te amaba.

Yo nunca dije que amarte fuera profundo; pero es que tú me enseñaste que el amor si puede llegar a ser profundamente superficial. Aunque lo tengo presente: el verdadero amor archivado en estos días. Y la permanencia muriendo en medio de  una sonrisa enmarcada por la memoria más allá de una espiral disuelta.


-Lo siento- dijiste al dejar de revolver la taza de tu café sobre la mesa- Pero hoy no se amarte como yo quisiera que me amaras mañana...


Mi café sigue suministrando un espiral.

FICCIONES CON SOUNDTRACK 13.- Me: Moria que Old Vida (Escuchando: Radiohead)




Dentro de la sutileza de la fuerza que te empuja hacia el olvido, mientras que un matiz a tu alrededor se desvanece trazo a trazo y en su lugar queda una tristeza que nunca es la misma cuando se tiene una buena perspectiva de las ideas. Como yo que soy alguien muy fácil de olvidar…

  ¡Qué bonita, noche! ¿Verdad, joven?

La suspensión de mis sentimientos por alguien que se hizo tanto daño que me contagió su dolor. Mientras que la gente a mi alrededor sigue escuchando la música de los grandes deseos y leyendo los renglones de la nostalgia. Yo pienso mucho en las palabras pero no las traduzco a mi voz. Yo leo las palabras escritas de los  mensajes que recibo, pero no las enfoco en mi mirada. Y no sé qué me intentarán decir los que creen asimilar lo que me pasa.

A mí solo me queda congelarme para darme cuenta de que siempre he sido y soy muy fácil de olvidar. Como muchos que he conocido. Como todos que alguna vez olvidarán y serán olvidados. La sutileza de una fuerza que te empuja hacia la caída, hacia donde todo pasa justo después de llamarle VIDA a la belleza de una canción con la que una madre te acunó en sueños; o hasta la belleza de la última vez que un padre se logra limpiar el culo por sí mismo. Con una sucia parte de los recuerdos que, entre mancha y rastro, va formando el olvido. Pero nunca me retracto de lo sucio, cariño. Es peor manchado de los vacíos por dentro. Los lados de mi muerte están selectos, y los mejores momentos se descubren colgados en las paredes de la memoria.  Ahí es justamente donde se suscita lo que puede llamarse eterno.

         ¡Qué bonita, noche! ¿Verdad, joven?

El efecto “ambarino” que esconde la señal de una vida con los sueños, las distancias, los delirios, el sabor de la piel, el color de mi voz anunciando el nombre de una chica algunos años menor que yo. El sonido distante de una canción de Radiohead interpretada por un vecino en la azotea de la casa. Las emociones del desvelo, sus conductas y el intenso intermediario. La luz de la ventana del cuarto de baño. La iridiscencia de tantos filosóficos días que explotan en una sola parte humana… una descendencia. La sutileza de la fuerza que te empuja hacia una canción para escucharse mientras se abre la última de las noches.

         ¡Qué bonita, noche! ¿Verdad, joven?

Me grita el vecino desde la azotea. Dejo la puerta abierta por si tiene que pasar una nueva idea sobre la cual escribir con aquella música de inspiración. No llega nada pero el sabor de la espera es innegable & inconfundible. Me había quedado en casa todo un weekend pensando en qué podía volver a decirle a mi propia consciencia para no olvidarme también de mí MISMO. Pero el tiempo se me va como sangre corriendo por entre las venas. La sutileza de una fuerza que te arroja hacia el VACÍO y me descubro con una nueva forma de sentir y demostrar la INTIMIDAD.

Un mensaje emanado desde el secreto de una voz que pone su mano cerca de mi oído para tapar el ruido del ambiente y escuchar solo su calor en el filo de una impavidez atravesada por miles de fantasmas en mi cabeza llamados segundos, días, años, siglos, tiempos… La voz decía: Si tomas la historia de los mejores analistas de la VIDA te darás cuenta de que en ella no se encuentra tú vida; pero no por eso dejas de buscarla, ¿cierto?

¿Estarías dispuesto a terminar con el ser que te convertiste por error o más con el que siempre evitabas convertirte desde la infancia?  

Dentro de la sutileza de la fuerza que te empuja hacia el olvido, existe una tristeza que nunca es la misma cuando se tiene una buena perspectiva. Una escena de una habitación atrincherada con lo indispensable para vivir y fuera de toda comodidad. Desde el escenario menos literario, el menor gesto se vuelve literatura de verdad. Segundos, días, años, tiempos…  una delgada línea entre lo que es FELICIDAD y lo que es VIDA.

Pero cuanto más suceden, más se alejan de la realidad. Aun cuando en la realidad todo está en su lugar correcto. La memoria aún está de mi lado, el tiempo ya (casi) no.

¡Qué bonita, noche! ¿Verdad, joven?, me grita el vecino desde la azotea.

A veces solo hace falta escucharlo de alguien más, aun sin tener en la mente las palabras exactas, ¿Lo sabías?  De mí solo recuerda que siempre fui alguien muy fácil de olvidar. Me: moria que old Vida.

FICCIONES CON SOUNDTRACK 12.- Axón Karen o el autobús del fin del mundo (Escuchando: Tool)



Era evidente que aquí se seguía sosteniendo un fragmento, quizá más con gusto que con mesura, o quizá con un poco de ambas cosas, de los varios mensajes que había formulado entre los encuentros con Axón Karen. En estos días recordaba de la última plática que habíamos tenido:


– Con el tiempo las intenciones cambian, y seguirán cambiando, igual que nuestras conexiones en las neuronas – decía ella

También recordaba aquellas intenciones mientras la musiquilla delicada de Tool nos acompañaba en mis auriculares y caminábamos hacía una parada de autobús –Un recurso intrínseco en esta historia que, siguiendo un poco el ejemplo del arma de Chejov, en algún momento tendría que pasar uno y llevarnos– Mientras tanto Axón Karen me preguntaba sobre si alguna vez había conocido a alguien que tuviera sueños recurrentes, como soñar varias veces a una misma persona

– No. Pero anoche soñé con el fin del mundo – le dije

– ¿Y cómo era? – me preguntó

 – Tenebroso, como visión de un anciano que lo ha visto todo. Visiones de antiguas civilizaciones y donde ánimas iluminadas por una luz celestial andaban como perdidas, eso es… –pensé de momento– Como aquel fragmento de La rima del anciano marinero de Coleridge –le dije 

– ¿Y cómo te sentiste por la mañana?

– Igual que el personaje: me desperté convertido en un hombre más triste y más sabio –sentencié observando la lejanía del camino por el que debería pasar nuestro autobús. El cual parecía estar tardando más de lo habitual, aunque ya habían pasado otros cinco que no iban a nuestro destino. Así que, luego de un rato los únicos que estaban debajo de una caseta, que daba un poco de sombra, éramos Axón Karen y yo.  Enseguida ella me preguntó:

– Si tuvieras oportunidad de verlo, ¿qué música te gustaría estar escuchando?

– ¿Ver qué? – le pregunté

– Pues el fin del mundo

– Pero si ya lo soñé, ¿para qué querría volver a verlo?

Estaba seguro de que tenía que pasar el autobús en algún momento, aunque para entonces ya me estaba desesperando un poco. Incluso atemorizando un poco. No por la compañía de Axón Karen, sino porque ya no pasaban en ese momento ni siquiera algunas personas. Era como si hubieran dado una alarma de emergencia para que todos se refugiaran en algún lugar seguro, y nosotros no nos hubiéramos enterado. Enseguida Axón Karen volteó a verme directamente a los ojos y me dijo: – ¿Sabes que en los ojos llevamos escrito el fin del mundo?, solo tienes que observar detalladamente la iridiscencia en la mirada de otra persona para darte cuenta de que es lo más parecido a ello. Es una sensación que te traslada a un cosmos en movimiento, pero que a diferencia de la materia, este se crea y se destruye.

Me quedé largo tiempo pensando en ello, o al menos el tiempo suficiente para que llegara un autobús y lo abordamos. Al final no supe bien que responderle a lo que me dijo, así que solo agregué que a mí me gustaría estar escuchando Tool mientras observara el fin del mundo

– Aun así, soñar con el fin del mundo debe ser interesante –dijo ella– Yo solamente te preguntaba, porque tengo un amigo que conocí tiempo atrás y que vive fuera de esta ciudad; pero él me escribe de vez en cuando y me explica que ha tenido sueños recurrentes en donde yo aparezco y él está conmigo, pero de una manera casi tan cercana a la realidad que cuando despierta siente haber vivido y no soñado esa experiencia. Dice que todo eso es como completar un pasado inventado por sus sueños. Yo no lo veo así o quizá no entiendo del todo la interpretación, pero ¿te imaginas soñándonos en medio del fin del mundo? Qué locura, ¿no crees?”

El autobús en ese instante se detuvo como esperando a que alguien más lo abordara. Ahí me di cuenta de que los únicos que estábamos dentro éramos Axón Karen y yo. Más el chofer, pero tampoco a esta altura recuerdo haber visto un chofer, aunque tenía que haberlo. Lo que me resultó más inquietante enseguida fue que no podía recordar a dónde exactamente es que íbamos. Al preguntárselo a Axón Karen, ella me respondió: –Yo tampoco lo sé.

Y  eso fue lo último que recuerdo habernos dicho antes de despedirnos.

Ahora en ocasiones solo pienso: si de estar viendo los ojos de Axón Karen, escuchando la música de Tool, se pudiera ver el fin del mundo de otra manera.