martes, 25 de diciembre de 2018

FICCIONES CON SOUNDTRACK 12.- Axón Karen o el autobús del fin del mundo (Escuchando: Tool)



Era evidente que aquí se seguía sosteniendo un fragmento, quizá más con gusto que con mesura, o quizá con un poco de ambas cosas, de los varios mensajes que había formulado entre los encuentros con Axón Karen. En estos días recordaba de la última plática que habíamos tenido:


– Con el tiempo las intenciones cambian, y seguirán cambiando, igual que nuestras conexiones en las neuronas – decía ella

También recordaba aquellas intenciones mientras la musiquilla delicada de Tool nos acompañaba en mis auriculares y caminábamos hacía una parada de autobús –Un recurso intrínseco en esta historia que, siguiendo un poco el ejemplo del arma de Chejov, en algún momento tendría que pasar uno y llevarnos– Mientras tanto Axón Karen me preguntaba sobre si alguna vez había conocido a alguien que tuviera sueños recurrentes, como soñar varias veces a una misma persona

– No. Pero anoche soñé con el fin del mundo – le dije

– ¿Y cómo era? – me preguntó

 – Tenebroso, como visión de un anciano que lo ha visto todo. Visiones de antiguas civilizaciones y donde ánimas iluminadas por una luz celestial andaban como perdidas, eso es… –pensé de momento– Como aquel fragmento de La rima del anciano marinero de Coleridge –le dije 

– ¿Y cómo te sentiste por la mañana?

– Igual que el personaje: me desperté convertido en un hombre más triste y más sabio –sentencié observando la lejanía del camino por el que debería pasar nuestro autobús. El cual parecía estar tardando más de lo habitual, aunque ya habían pasado otros cinco que no iban a nuestro destino. Así que, luego de un rato los únicos que estaban debajo de una caseta, que daba un poco de sombra, éramos Axón Karen y yo.  Enseguida ella me preguntó:

– Si tuvieras oportunidad de verlo, ¿qué música te gustaría estar escuchando?

– ¿Ver qué? – le pregunté

– Pues el fin del mundo

– Pero si ya lo soñé, ¿para qué querría volver a verlo?

Estaba seguro de que tenía que pasar el autobús en algún momento, aunque para entonces ya me estaba desesperando un poco. Incluso atemorizando un poco. No por la compañía de Axón Karen, sino porque ya no pasaban en ese momento ni siquiera algunas personas. Era como si hubieran dado una alarma de emergencia para que todos se refugiaran en algún lugar seguro, y nosotros no nos hubiéramos enterado. Enseguida Axón Karen volteó a verme directamente a los ojos y me dijo: – ¿Sabes que en los ojos llevamos escrito el fin del mundo?, solo tienes que observar detalladamente la iridiscencia en la mirada de otra persona para darte cuenta de que es lo más parecido a ello. Es una sensación que te traslada a un cosmos en movimiento, pero que a diferencia de la materia, este se crea y se destruye.

Me quedé largo tiempo pensando en ello, o al menos el tiempo suficiente para que llegara un autobús y lo abordamos. Al final no supe bien que responderle a lo que me dijo, así que solo agregué que a mí me gustaría estar escuchando Tool mientras observara el fin del mundo

– Aun así, soñar con el fin del mundo debe ser interesante –dijo ella– Yo solamente te preguntaba, porque tengo un amigo que conocí tiempo atrás y que vive fuera de esta ciudad; pero él me escribe de vez en cuando y me explica que ha tenido sueños recurrentes en donde yo aparezco y él está conmigo, pero de una manera casi tan cercana a la realidad que cuando despierta siente haber vivido y no soñado esa experiencia. Dice que todo eso es como completar un pasado inventado por sus sueños. Yo no lo veo así o quizá no entiendo del todo la interpretación, pero ¿te imaginas soñándonos en medio del fin del mundo? Qué locura, ¿no crees?”

El autobús en ese instante se detuvo como esperando a que alguien más lo abordara. Ahí me di cuenta de que los únicos que estábamos dentro éramos Axón Karen y yo. Más el chofer, pero tampoco a esta altura recuerdo haber visto un chofer, aunque tenía que haberlo. Lo que me resultó más inquietante enseguida fue que no podía recordar a dónde exactamente es que íbamos. Al preguntárselo a Axón Karen, ella me respondió: –Yo tampoco lo sé.

Y  eso fue lo último que recuerdo habernos dicho antes de despedirnos.

Ahora en ocasiones solo pienso: si de estar viendo los ojos de Axón Karen, escuchando la música de Tool, se pudiera ver el fin del mundo de otra manera.

FICCIONES CON SOUNDTRACK 11.- La lectura de las últimas visitas (Escuchando: Mogwai)




Se salva el día… ¡Tú no!


Conocer el inicio de algo interno, sin reconocer tu rostro mientras lo estás observando. Poniendo una cara, haz un gesto, el que tú quieras. Y después piensa en ello. Usualmente alguien tapa nuestro último el gesto al morir, porque lo último que queremos ver es el rostro de un ser cercano que ha muerto. 

Algún día moriré sudando frío debajo de unas sábanas y quizá pasé mientras me encuentre solo en casa. Puede que lo último que mis ojos vean sea la repetición de una conferencia de Dario Sztajnsrajber hablando sobre Nietszche o sobre Derrida. O tan solo después de haber escuchado un disco de música enarbolante, renaciente, chispeante, atonal… como la vida. Pero eso solo es el supuesto de una realidad. Estoy aquí para contarlo, no para estar seguro de lo que llegaré a contar. 

Morir sudando frío debajo de unas sábanas más tensas que mis pensamientos… Una lucha biológica tratando de sobrevivir a como dé lugar. Recuerdo las palabras: Tu no estás preparado para eso, pero hablando de la forma en que lo dices: ¿Quién quisisera tomar una fotografía de su cara el día de su muerte para Facebook?

Cinco vías para percibir, infinidad de formas para interpretarla. 

Se puede agradecer por lo vivido, pero en algún momento también me enfadaba con una forma de vivir, tratando de llenar vacíos. Reviviendo la ceremonia de los temores en su única frontera. Visitando los lugares más ajenos al existir… ahora sé que es una cuestión natural, a fin de cuentas.  ¿Cuántas personas les dicen eso a sus amigos una tarde cualquiera?

El olvido también es una historia que a veces hay que aprender a contárnosla. Estoy aquí para contarlo, no para estar seguro lo que llegaré a contar. Quise ser el primero en decirte, que las cosas funcionaron tan, pero tan bien entre nosotros que lo único seguro es que alguien más lo olvide. No soy de los que tienen la suerte de probar con el idilio todo el tiempo, pero a veces la intervención se convierte en un idilio de verdad. Hay además momentos donde aprendí bastante de la vida misma que jamás pensé que alguien, que también se topara conmigo de la misma forma, me enseñara todavía más  de la vida. El ir y venir de un ritmo somatizado. Quizá esa sea la última de las ventajas. Ahora mi voz (o lo que se puede expresar sobre estas líneas como mi voz) habla bastante de ella. Y destina palabras nuevas a una parte de la historia ya contada. ¿A dónde vamos de bien? ¿Destruir el mundo para morir en él? Igual que Sansón lo hiciera derrumbando los pilares de templo de Dagón, a los que fue encadenado. 

  Escribir como un niño lo que tus ojos ven como adulto. La Ína de un agujero en mi alma Liviana. ¿La Ína de una droga Liviana? No me acostumbro a tu vida... menos a tu ausencia. Los recuerdos más fuertes que tengo de nosotros fueron esas cosas que nos gritamos. Pero recuerda: Se Salva el día... ¡Tu no!

- Hazme saber que valdrá la pena... 

- No puedo asegurarte algo que solo dependerá de tí.

- Al menos haz que me importe

- Si vienes, te espero. Eso es lo suficientemente importante para mí. No me lo hagas repetir. 

El horizonte de color sueño. La ignorancia detrás del acervo; cuando yo creía que sabiendo bastante, bastaba para llegar a ser alguien mejor cada día.... qué equivocado estaba al ignorar el grado de sensibilidad que las emociones provocan al colisionarlas. Qué equivocado sigo en mi mente. Aristóteles afirmaba que nuestros pensamientos más certeros provenían del corazón, y que el cerebro solo se dedicaba a enfriar la sangre que bombeaba el corazón, después de haber pensado. 

Las mismas cosas no dan risa. Las nuevas cosas que se aprenden, a veces. El morbo de un viejo show viboresco, con espasmos de veneno y miedo en la gente... agrégale la situación falleciente. Imagina que así como haz estado vendiendo tu vida, se seguirá también vendiendo tu muerte. Un principio de seducción aplicado a un convencimiento constante. La conquista de provocar nuestro estado de control más allá de las emociones y necesidades fisiológicas en medio de una cama sudando frío debajo de unas sábanas húmedas por nuestro calor y nuestros recuerdos. 

Conocer el inicio de algo interno, sin reconocer tu rostro mientras lo estás observando. La prueba de que nacer es sencillo, es que ni siquiera tienes que estar pensando para hacerlo. Lo complicado es aceptar que, hagas lo que hagas, vas a morir igual. Aquí la experiencia es la emoción. No importa la cantidad, sino la calidad con la que vivas cada una de ellas, infinidad de formas para interpretarla. 

Se salva el día... ¿Qué intentarás hoy para salvar el de mañana?

FICCIONES CON SOUNDTRACK Corazones & Cigarros - Última Parte (Escuchando: Wax Taylor)




Cigarros: Gitanes Filter




Había una vez un pasado: 


Me equivoqué. Sé que nunca íbamos a ser la mejor pareja. Que yo no iba a ser un buen amante, ni siquiera un buen amigo después de terminarse la poca afinidad en común que teníamos. Sé que íbamos a terminar gritando y arrepentidos de lo que yo provoqué desde un principio…. ¡Vaya! Sé que íbamos a terminar odiándonos porque la intensidad que me atraía de ti era la misma con la que me respondías. Pero ni aun sabiendo eso, quería dejar de intentarlo.
Me quedo pensando en que aún tengo tu libro, con tu firma en una de sus primeras páginas y una cajetilla vacía de cigarros que usabas de separador. La misma que esa noche fumamos juntos mientras nos desvelamos platicando afuera de tu casa. Conversando acerca de cómo, algún día, todos los hombres caminarían juntos hacia una calle donde se abriera un agujero temporal-espacial a mitad de la madrugada y que se mostraran las imágenes más fuertes y viriles de la naturaleza o de nuestras vidas. De todos los personajes existentes o no, habidos y por haber. Incluyendo los que mi cabeza inventaba en las ficciones que escribía cada semana para Escaletra o para el periódico. Y mientras todos se adentraban en ese túnel de emociones, tú y yo estaríamos compartiendo ese tabaco de fumada en fumada, hasta que pacientemente desapareciéramos por igual; el ser y tabaco. ESENCIA & VICIO. Ficción y Cre/realidad: Mortal camino hacia el infinito. Después de pensar que de esa noche, yo solo guardo un poco de cenizas.
Me equivoqué. Al decirte que al conocerte, solo quería divertirme con alguien en el after de una fiesta. Ese after en el que se me acercó una chica mientras te observaba y se paró a mi lado para preguntarme:

– Hey, te gusta mi novia, ¿verdad? Me di cuenta cómo la observas desde que llegamos

Y yo sabía que sí: que tú eras el prototipo de mujer que más me atraía entre los que estábamos en el after. Pero también que eras la novia de la chica que estaba parada a mi lado. Así que solo le di otra le di otro golpe al cigarro que traía en ese momento en mi mano y le respondí:

– No te preocupes. No pienso bajártela. Solo estoy siendo curioso con la mirada.

Me quedé pensando en qué tema podría sacar para conversar contigo, pero no fue necesario pensar tanto porque antes que tu novia nos dejara solos, te acercaste para pedirme un cigarro. Me preguntaste de cuales traía y yo saqué la caja de Gitanes Filter que un amigo me había conseguido de quien sabe dónde  chingados para probarlos. Entonces tú me contaste lo de cómo antes solo había cigarrillos blancos y rojos. Quizá los Benson&Hedges mentolados eran como para la gente que no querían fumar algo con total sabor a tabaco. Pero que ahora, cuando ibas a comprar cigarros pareciera que vas a comprar dulces de sabores. (Aquí fue cuando tomaste un gitane de su caja y me pediste lumbre viéndome a los ojos y permitiendo ver por un momento la flama del encendedor bailando en tu mirada).
Yo te conté como los Gitanes, además de su singular sabor, merecían una fama de haber sido fumados por celebridades históricas de la talla de Serge Gainsbourg, Alber Camus, Samuel Beckett y hasta Jim Morrison o Luis Buñuel. Ahí fue cuando me preguntaste sobre el arte:

–Tú crees que el arte, cuando crece, ¿crece hacia lo largo o hacia lo ancho?

 Me sigo equivocando de haberte dicho que quería tener una relación contigo, si no sabía ni para qué la quería. O quizá solo fuera el resultado de no querer nada en realidad. Ni siquiera fue una decisión el hecho de terminar así. Y el pensamiento que más me pasa por la cabeza es: “No puedo creerlo”. Solo me dijiste que en lugar de corazón tengo una coraza, pero que aun así debo aprender a usarla con el sentido del amor. Pareciera que el conocimiento es un segmento acondicionado para que se repita. Y sin embargo no dejamos de buscar nuevas respuestas a las preguntas sobre el saber.  Igual pasa con el amor. A veces igual con el arte.

–Tú crees que el arte, cuando crece, ¿crece hacia lo largo o hacia lo ancho?

Te respondo ahora, ya que esa noche en el after y ni después cuando estábamos sentados y fumando afuera de tu casa, supe darte la respuesta. Ni menos ahora que ya escribí (de ti y de mí/esencia y vicio) de algunas formas. Escuchando tu voz en distintos nombres y titulando esto con las dos cosas que, como ESENCIA y VICIO, queda enmarcado en algo titulado Corazones y Cigarros. Aún me provoca responderte esa pregunta aunque ya no te vea.

–Tú crees que el arte, cuando crece, ¿crece hacia lo largo o hacia lo ancho? 
R: Cuando es verdadero, solo tiene un sentido y es hacia lo alto.

 Si quieres saber aún más, hay que saber ganarse el desprecio del hombre como dios manda. Tres mil doscientas cincuenta y nueve horas, doscientas cincuenta y un minutos. Tres mil sueños; plantas de deseos, amores y distancias. Envolver el mismo regalo, reaccionar con la misma sorpresa o desgana.
Desde que conocí a alguien como tú, pensé: Esto es lo que quiero sentir para siempre. Es felicidad infinita encerrada en espasmos de muerte, sentado en un rincón de mi habitación, y la mejor razón para seguir viviendo al mismo tiempo.

-Recuerdo: Había una vez un pasado.

FICCIONES CON SOUNDTRACK Corazones & Cigarros II (Escuchando: Placebo)






Mario – Hannah – Joakin
Cigarros: Pall Mall Balance.
2.30 de la mañana: Una habitación de estudiante, caóticamente amueblada.
Joakin se levanta semidesnudo de la cama y enciende un cigarrillo. Da una larga bocanada y enseguida coloca el puño izquierdo en la pared, justo sobre una seca marca roja. Su puño lleva unas cicatrices en los nudillos y menciona en voz baja: Lo hice cuando estaba enamorado de ella.
Hannah: Esa es la incomodidad del momento. Respira antes de comenzar a contarme esa historia...
Joakin: Nos conocimos en aquella presentación de mi libro en una feria de Lecturas en el centro de la ciudad. Ella manejaba el equipo de sonido cuando me hicieron una entrevista para un medio. Tenía que ponerme el micrófono de solapa por debajo de la camisa. Lo único que yo pensaba esa noche era en un poco de diversión post-evento con una desconocida. No sabía lo mucho que estaría equivocado tiempo después.
Hannah: Ya sabes lo que dicen, no por mucho arrepentirte dejarás de ser culpable más temprano. (Joakin se mantiene el puño sobre la pared mientras sigue fumando en silencio). No te relajes con pensamientos que relajan la razón. Sabes que viniste hasta aquí para contarme todo, respira antes de continuar.
Joakin: Nos presentó Mario en un café. Aquella tarde yo llevaba un sombrero oscuro y llegué antes que él. En algún momento me levanté a darle fuego a la chica que estaba sentada en la mesa de al lado y pude observar la expresión de su rostro entre agotamiento y fastidio.
Hannah: Es curioso, es la misma expresión que tienes ahora observando tu puño en la pared. Párpados bajos, caras grises. (Joakin comienza a dar pequeños golpes sobre la mancha seca de color rojo). Respira antes de continuar.
Joakin: Tiempo después supe, en palabras de ella, que tanto la chica como Mario habían mantenido una relación un tanto discreta y que cuando salió un poco más a la luz, Mario la rechazo para comenzar a salir con otra chica a la que correspondía mejor. Llevando a la chica a un apocalipsis emocional.
Hannah: La capacidad de las necesidades especiales. Nadie sabe poner en modo discreción a las emociones más complicadas. Cuando tratas de controlarlas se sueltan los fantasmas de la razón. Y los ves hasta en las personas que conoces en la cama. (Joakin voltea a ver de reojo por un momento a Hannah y luego regresa su mirada a la pared tras dar otra bocanada al Pall Mall). Respira antes de continuar.
Joakin: En una ocasión me encontré con Mario y le pregunté por qué lo había hecho. Y solo me dijo que él no tenía tiempo para los juegos de amoríos. Pero por cómo me lo dijo, no le creí. Más bien siento que era su forma de defenderse ante lo que no quería demostrar. Me dijo que solo somos juguetes de los destinos. Y en eso puede que si tenga razón. Yo siento que la vida es mucho más grande que una sola persona, pero me gusta pensar bastante en las palabras de esa chica. Me gusta el dulce aroma y el centro que provoca en mí como un bienestar insano. Es en ese estado cuando te pones a contar sobre la parte del ser humano que es inalterable e infinita. Y todo se queda en una vida, ojalá que la vida sea mucho más grande que una ciencia perpetua, aunque me gusta su conocimiento airado en la experiencia.   
Hannah: ¿Acaso no estamos todos solos, querido?  (Joakin se pasa el cigarrillo de mano y lo sostiene con el puño mientras comienza a golpear un poco más fuerte la mancha seca de la pared) ¡Detente! Respira antes de volver a golpear volver a golpear esa pared. Y recuerda por qué lo hiciste.
Joakin: Lo hice porque estaba enamorado de ella.
Hannah: ¿Sabes lo que esa mancha de sangre en la pared significa?
Joakin: Significa la impotencia de los corazones. (GOLPE). Los sueños perdidos de amarse. (GOLPE). Significa la soledad infinitamente densa. (GOLPE). Significa el tiempo agobiante que nunca hicimos juntos. (SANGRE). La parte de la vida que nos queda para sufrir. (SANGRE). La parte menos protegida de nosotros mismos encerradas en un cigarrillo. (SANGRE). Las intensidades de una maldición sexualmente nocturna (SANGRE). Y el deseo atropellado de los pensamientos desperdiciados por la ausencia de una persona… (MANCHA ROJA).
Hannah: Pero no por mí, querido. (Hannah se levanta de la cama, desnuda y toma la mano de Joakin que comienza a gotear de sangre). Sabes que aún quedan historias como las que siempre me cuentas cuando te sientes mal… Cuéntamelas sobre las emociones dislocadas que nacen del corazón.  
Hannah cubre la mano de Joakin con una toalla mojada y enciende un cigarrillo que comienzan a compartir. Joakin arroja el cigarrillo al suelo, abraza a Hannah y se desnuda. Se meten juntos a la cama. Una gota roja parpadeante resbala sobre la orilla del cristal de una foto de Mario. El Pall Mall, en el suelo, se apaga.




Recuerda; respira antes de comenzar.

FICCIONES CON SOUNDTRACK 08.- Corazones & Cigarros Parte I (Escuchando: Elliot Smith)






Lesslie – Xergio – Valeria
Cigarros: Marlboro blancos.
19.30 horas. Cafetería en el centro de la ciudad. Una mesa en el balcón. En la mesa se observan dos tazas de café, una azucarera, un servilletero y un cenicero. Se escucha por unas bocinas música de fondo. En una mesa al fondo una chica sola. Xergio enciende un cigarro de la cajetilla que está sobre la mesa. Se nota ansioso. Leslie comienza diciendo (para sí misma): ¿en qué momento comencé a fumar cigarrillos blancos?

Xergio: Será mejor que te ahorres el discurso, Lesslie,  y solo me contestes si era necesario venir hasta acá para esto. 

Lesslie: Tú ya sabes por qué.

Xergio: Si. Pero lo que no entiendo es ¿para qué ventilar esta situación en un lugar público?

Lesslie: No es por eso vinimos aquí.

Xergio: Y ahora me sales con esta pendejadita. 

Valeria: Ya, Xergio, teníamos que hacerte venir y explicarte la situación. Y es que este asunto con el tiempo era más difícil para Lesslie y para mí. Porque encontrar la forma de decírtelo... 

Xergio (interrumpe) : No me vengas con mamadas. Tú no me vas a explicar nada. Ni te conozco, lo único que sé es que te llamas Valeria. Y eso no basta para decir que tengo que escucharte.

Lesslie: Te lo juro que yo no quería provocarlo, Xergio. Me daba nausea pensar en esto. Yo  quería estar contigo porque te quiero también, pero no tenía las fuerzas para decirte que he estado saliendo con Valeria en una relación que...

Xergio: Ay cabrona, yo ya sabía que andabas saliendo con alguien. Desde antes de salir juntos, sabía que te gustaba tirártelas de bisexual. Ya habíamos platicado de eso. No tenías por qué ocultármelo o ni hacerte la desentendida. Pero en lo que si te pasaste de verga es en que ni te esperaste a terminar esta relación, o no supiste como hacerlo para comenzar con tus chingaderas y salías con los dos. Eso no tiene madres. ¿No era la suficiente confianza la que nos teníamos? ¿Por qué tener que hacer este tipo de cosas y encima echármelo aquí trayendo a tu “amiguita”? ¿La trajiste para que la conociera y ser juntos una bonita hermandad? ¡Carajo!.

Lesslie: Pues, mejor aquí que en la casa porque yo sabía que te ibas a poner peor cuando lo supieras. Aquí cuando menos la incomodidad y el coraje te consume, pero también yo sé que a ti no te gusta hacer “escenas” en lugares públicos.

Xergio: Pues con eso estás buscando que todo cambie.

Lesslie: Yo solo quiero que los dos sepan de la decisión que voy a tomar de ahora en adelante y estoy tomándolos en cuenta para esto…

Valeria: Si, así es, escucha Xergio, Lesslie y yo tomamos una decisión y queremos que tú lo tomes de la mejor manera. Si dices que tú ya tenías conocimiento de la personalidad de Lesslie, sabias entonces que en cualquier momento pasaría algo como esto, pero, (duda por un instante mientras pasa un autobús haciendo mucho ruido) pensamos irnos a vivir juntas…

Lesslie: No, espera Valeria. Escuchen, yo realmente me he quedado conmocionada y confundida por todo que ahora ha estado pasando en estos días. Y, perdón Valeria, perdón Xergio, pero he decido irme a Oaxaca. Yo sola. Pienso ir a trabajar con una tía que tiene una fábrica de textiles y artículos de orfebrería. Lo he decidido porque quiero empezar un negocio personal y allá he encontrado la oportunidad.

Valeria: Pero, Less…

Xergio: Pues por mi lárgate. Ya no vale la pena agregar algo más. Ni por mí, ni por ti. Me voy… (Xergio se levanta y avienta la colilla de cigarro por el balcón) Si quieres tus cosas, ahí las pasas a buscar en el bote de basura.

Xergio se dirige a la salida del café. Antes de terminar de bajar las escaleras choca con un joven que lleva sombrero oscuro. Se escucha desde la mesa el percance porque Xergio discute en voz alta con el chico por un momento. Cuando el chico del sombrero sube se nota extrañado y se sienta en la mesa que está al fondo con la chica solitaria, la cual quedaba a dos mesas de la de Lesslie y Valeria.

Valeria: Less, no te preocupes, yo pasaré por tus cosas mañana a la casa de Xergio y te quedas conmigo los días que necesit…

Lesslie: No, Valeria. Yo voy a ir por mis cosas y me voy a ir a Oaxaca. ¡Ya lo decidí!

Valeria: Pero Less, ¿y lo nuestro?

Lesslie: ¿No te das cuenta que lo único que quiero ahorita es estar sola? Necesito estar sola para…

Valeria: Pues ya está. Está bien. Si tú quieres estar sola pues te vas a quedar sola, corazón.

Valeria toma su bolso y se retira. Le grita algo desde abajo del balcón a Lesslie, pero no alcanza a entender muy bien porque iba pasando un camión en la calle y sus palabras se pierden entre la distancia y el ruido. Lesslie se queda sola en la mesa. El chico del sombrero la observa por un momento y Lesslie trata de ignorarlo. El mesero se acerca a preguntar si desea tomar algo más.

Lesslie: Sí, un café americano. Sin leche y sin azúcar. Por favor.

El mesero se retira. Ella toma un cigarro de la cajetilla. Se toma su tiempo para buscar el encendedor. Hasta que el chico del sombrero llega a su mesa y le ofrece lumbre.

Lesslie: Gracias.

Acerca el rostro a las manos del chico para encender el cigarro.

Lesslie: ¿Gustas uno? ¿No? ¡Ah, no fumas blancos! Bueno. Ya sé, yo por más que intento, no logro recordar en qué momento comencé a fumar cigarrillos blancos. Me llamo Lesslie.

El coro de Everything Means Nothing To Me de Elliot Smith comienza a repetirse por las bocinas de toda la cafetería.


domingo, 4 de noviembre de 2018

FICCIONES CON SOUNDTRACK 07.- Guión (Escuchando: Nina Simone)



En breve, recuerdo escuchar a Nina Simone de manera casi ceremoniosa y chamánica con la melodía y fuerza que la caracteriza. Algo que puede durar tan poco en una canción, pero que puede ser tan emblemático y salvaje, como un beso o un putazo. Esto se llama: Guión.

Una vez más… una vida – Los guiones entrelazados – los guiones que observas dividiendo este texto en frases definitorias – Una historia que bien puede ser la mía para tratar de explicar el retorno de la vida o del dolor que va cambiando de forma – Un servicio ordenado a partir de su propia necesidad – Un techo pintado de blanco – Mi cara despertando a las 8.20 de la mañana – Los representados 32 bajo el signo de una línea astrológica que nada me dice cuando despierto, pero si cuando tengo que resolver el sentido de mis palabras en mis emociones; que me explican el amor como nunca lo había entendido como hasta ahora – Una vez más… una vida – Lo que quise decir esa noche es que tengo el sentimiento, más no la razón de sentirlo – Cuando te enamoras te ríes de tus pendejadas, cuando no lo estás las pendejadas se ríen de ti – Una certeza de que escribir no te lleva a ningún grado de fortaleza interior ya que puede ser tan efímero – Un hombre escribiendo en sentido literario, encontrando una rutina que sigue su camino – Un baño matutino escuchando música y la música trasladándose a unos audífonos mientras te aferras a un pasamanos a bordo de un transporte público – Volteas a ver tus zapatos, tu ropa, tu dinero; o al menos en el dinero que siempre está pasando por tu cabeza bajo ciertos estados de ánimo – El ruido de fondo de un motor de ciudad que siempre sientes al acecho, pero que cada quien enarbola en una enfermedad exacta perteneciente al sentido de la vida (al menos como hasta ahora la conocemos y ¿quién te asegura lo que es verdadero?) – La muerte viene por default – Una entrada a un trabajo – Nunca el sueño al desvelo nos quita tanto – Hasta hace poco creía en todo lo que había hecho bien – Pero tu dame el brillo de cualquier futuro y lo convertiré en ocaso – ¿O acaso no te gustan los “Happy Endings”?  – Una vez más… una vida – ¡Es mejor perder tiempo mental en el humo de un cigarro o de un café que en ti! – Y desde el otro lado de la habitación alguien te llama: “Amor” y atraviesa el pasillo con el sonido seco de unas zapatillas que reconoces hasta en su forma de caminar – No suelo ser yo el que se sienta a esperar en la escalera de una casa para que salga alguien y se presente como Nina, luego de haber esperado por 4 o 5 canciones de otra Nina de apellido Simone – Te mencioné que al escuchar cada canción  me hizo rememorar las sensaciones de la piel, aunque en realidad solo me hizo recordar la más reciente encontrada después de una obra de teatro cuyo guión se terminaba hasta que se fuera la última persona del público, y solo quedamos ella y yo que terminamos una charla a oscuras sobre un colchón – La más reciente impavidez de la reacción por la compañía – Hasta hace poco creí que habíamos hecho todo bien, dijo, pero la música se escribe para corregir la sensación de volver a caer o celebrar; es mejor si cantas conmigo una vez más – Escribo narcisismo y creo solo en ello como un extraño acertijo de seriedad o parvulez – Con una respuesta a esta historia entre la sed, el hambre, la colección de brisas en forma de silbidos y que se llegan a parecer a las canciones de Nina Simone en alguna forma, impregnadas en las teclas de un piano una tarde-noche de domingo de Octubre – Mientras me tallo los nudillos sin ganas de volver a la realidad después de ver tu forma de elevar los pies por un momento de la tierra (aun estando recostado) – Desde mi escritorio de trabajo escribo una frase que nutre la soledad por un día más y me doy cuenta de que me toma escribir una historia sobre de ti, lo que le cuesta a la tinta secarse sobre el papel: 
 -No te imagino siendo alguien diferente en la vida. Y se ve que sigues cargando con una, si lo que buscas son las experiencias no la cantidad de emoción en ellas. 

Mañana: un techo pintado de blanco justo después de despertar – Los guiones entrelazados – Los guiones que estas observando que divide el texto en frases definitorias – Una historia que bien puede ser la tuya para tratar de explicar el retorno de la vida o del dolor que va cambiando de forma en más de uno – En más de una vida… Una vez más. 

– Salgo del trabajo. No quiero volver a casa hoy. Guion: –

FICCIONES CON SOUNDTRACK 06.- 21.09.94 (Escuchando: Murcof)

¡Qué equivocado estaba!
La más reciente entrega de #FiccionesConSoundtrack viene ad hoc con una banda sonora condensada como las nubes de estos días. La primera vez que escuché a Murcof, creí que estaba mal el disco. Después me di cuenta de que el que estaba mal, era yo. A veces me pasa con los discos, a veces con los días.

 21.09.94

¡Déjame verte no dormir!  
No sé qué tan conveniente sea eso. 

Hoy llueve, no hace mucho que alguien me enseñó todo lo que debería mejorar de mi vida, después de entregarle todo lo que en ese momento, creía que, tenía – Antes de retirarme, alguien más solo dijo: ¡cuida tu corazón!, y eso fue todo – Hoy llueve, la lluvia limpia las calles, pero no los deseos. Y tú decides qué rescatar, después de darse cuenta de que todo esto no es más que una persecución elegida y colocada en las vigas de las miradas que también emergen de las rasgaduras de los sueños. En los deseos ambiguos que se toman con los ojos entreabiertos, no importa el ángulo de la perspectiva, ni los espejos que la realidad nos pone en la cara, ni los símbolos que nos generan despertares en nuestros estados más delirantes – Hoy llueve y la colección de objetos valiosos que, con letras hechas a mano y tinta, parecen firmar el escenario de la obscuridad; donde por más que ya no lo veas de frente, cuando volteas el pasado te saluda y te dice “¡Hola!” – Hoy llueve y la canción que salva el mundo no tiene cara, ni termina con aplausos ni es canción. Su cara me dice que debimos probar alguna vez la sensación de sabernos únicos en este mundo, donde la humildad era la mejor forma de vivir; pero no para los mejores motivos. Abusamos bastante dentro de las razones alargadas por las vías de las sonrisas internas, cuando está por demás el hecho de invocar la felicidad disfrazándola de vieja paz – Hoy llueve, cuando es mejor conocer el camino que siempre puede llegar a ser corto, justamente cuando siento que voy a entrar a un sueño del que solo voy a despertar muerto. Lo explico esto de cierta forma, porque es casi imposible explicarle a alguien en persona cómo es que las emociones son nuestros verdaderos superpoderes. Que si de verdad lo que se intenta es crecer, se tiene que aprender a usarlos – Hoy llueve mientras que el otro, sin idealizar, solo buscaba a alguien para seguir buscando a alguien más. Una prueba de que existes en el mundo, no será suficiente para nadie; pero siempre será peor pensar en quedarse en el mismo lugar – Hoy llueve después de aprender, bajo las circunstancias de la más enervante muerte. Que lo que cuenta es lo que vivimos; no los sueños, ni las intenciones, ni de lo que nos sentimos vacíos: lo que cuenta es lo que vivimos. Es claro el dolor y la cobardía, están. Es claro el miedo y la indirecta  de llamar miserable una vida – Hoy llueve y el olor a muerte de algo se derrumba sobre los egos, nos hace crear un escape dentro de nosotros mismos, un escape de quien solo sabe caminar por donde ha pasado y encuentra la nueva ruta de un vivir, a pesar de lo vivido, un festejo a pesar de lo festejado, también un contar con lo que no había contado, y un viejo entender sobre lo nuevo entendido. En el plano horizontal, querida muerte, nadie puede quejarse de mis errores. El horizonte me invita a comprobarlo mientras llueve y si llegas hoy nada puede ser tan malo. 

¡Déjame verte no dormir!  
No sé qué tan conveniente sea eso. 
No tienes idea de lo que me dolió tu muerte. Ojalá hubiera podido estar contigo. 
Lo que importa es lo que vivimos. Si quieres encontrarme…  

(¡Se más fuerte de lo que ahora eres!)