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martes, 25 de diciembre de 2018

FICCIONES CON SOUNDTRACK Corazones & Cigarros - Última Parte (Escuchando: Wax Taylor)




Cigarros: Gitanes Filter




Había una vez un pasado: 


Me equivoqué. Sé que nunca íbamos a ser la mejor pareja. Que yo no iba a ser un buen amante, ni siquiera un buen amigo después de terminarse la poca afinidad en común que teníamos. Sé que íbamos a terminar gritando y arrepentidos de lo que yo provoqué desde un principio…. ¡Vaya! Sé que íbamos a terminar odiándonos porque la intensidad que me atraía de ti era la misma con la que me respondías. Pero ni aun sabiendo eso, quería dejar de intentarlo.
Me quedo pensando en que aún tengo tu libro, con tu firma en una de sus primeras páginas y una cajetilla vacía de cigarros que usabas de separador. La misma que esa noche fumamos juntos mientras nos desvelamos platicando afuera de tu casa. Conversando acerca de cómo, algún día, todos los hombres caminarían juntos hacia una calle donde se abriera un agujero temporal-espacial a mitad de la madrugada y que se mostraran las imágenes más fuertes y viriles de la naturaleza o de nuestras vidas. De todos los personajes existentes o no, habidos y por haber. Incluyendo los que mi cabeza inventaba en las ficciones que escribía cada semana para Escaletra o para el periódico. Y mientras todos se adentraban en ese túnel de emociones, tú y yo estaríamos compartiendo ese tabaco de fumada en fumada, hasta que pacientemente desapareciéramos por igual; el ser y tabaco. ESENCIA & VICIO. Ficción y Cre/realidad: Mortal camino hacia el infinito. Después de pensar que de esa noche, yo solo guardo un poco de cenizas.
Me equivoqué. Al decirte que al conocerte, solo quería divertirme con alguien en el after de una fiesta. Ese after en el que se me acercó una chica mientras te observaba y se paró a mi lado para preguntarme:

– Hey, te gusta mi novia, ¿verdad? Me di cuenta cómo la observas desde que llegamos

Y yo sabía que sí: que tú eras el prototipo de mujer que más me atraía entre los que estábamos en el after. Pero también que eras la novia de la chica que estaba parada a mi lado. Así que solo le di otra le di otro golpe al cigarro que traía en ese momento en mi mano y le respondí:

– No te preocupes. No pienso bajártela. Solo estoy siendo curioso con la mirada.

Me quedé pensando en qué tema podría sacar para conversar contigo, pero no fue necesario pensar tanto porque antes que tu novia nos dejara solos, te acercaste para pedirme un cigarro. Me preguntaste de cuales traía y yo saqué la caja de Gitanes Filter que un amigo me había conseguido de quien sabe dónde  chingados para probarlos. Entonces tú me contaste lo de cómo antes solo había cigarrillos blancos y rojos. Quizá los Benson&Hedges mentolados eran como para la gente que no querían fumar algo con total sabor a tabaco. Pero que ahora, cuando ibas a comprar cigarros pareciera que vas a comprar dulces de sabores. (Aquí fue cuando tomaste un gitane de su caja y me pediste lumbre viéndome a los ojos y permitiendo ver por un momento la flama del encendedor bailando en tu mirada).
Yo te conté como los Gitanes, además de su singular sabor, merecían una fama de haber sido fumados por celebridades históricas de la talla de Serge Gainsbourg, Alber Camus, Samuel Beckett y hasta Jim Morrison o Luis Buñuel. Ahí fue cuando me preguntaste sobre el arte:

–Tú crees que el arte, cuando crece, ¿crece hacia lo largo o hacia lo ancho?

 Me sigo equivocando de haberte dicho que quería tener una relación contigo, si no sabía ni para qué la quería. O quizá solo fuera el resultado de no querer nada en realidad. Ni siquiera fue una decisión el hecho de terminar así. Y el pensamiento que más me pasa por la cabeza es: “No puedo creerlo”. Solo me dijiste que en lugar de corazón tengo una coraza, pero que aun así debo aprender a usarla con el sentido del amor. Pareciera que el conocimiento es un segmento acondicionado para que se repita. Y sin embargo no dejamos de buscar nuevas respuestas a las preguntas sobre el saber.  Igual pasa con el amor. A veces igual con el arte.

–Tú crees que el arte, cuando crece, ¿crece hacia lo largo o hacia lo ancho?

Te respondo ahora, ya que esa noche en el after y ni después cuando estábamos sentados y fumando afuera de tu casa, supe darte la respuesta. Ni menos ahora que ya escribí (de ti y de mí/esencia y vicio) de algunas formas. Escuchando tu voz en distintos nombres y titulando esto con las dos cosas que, como ESENCIA y VICIO, queda enmarcado en algo titulado Corazones y Cigarros. Aún me provoca responderte esa pregunta aunque ya no te vea.

–Tú crees que el arte, cuando crece, ¿crece hacia lo largo o hacia lo ancho? 
R: Cuando es verdadero, solo tiene un sentido y es hacia lo alto.

 Si quieres saber aún más, hay que saber ganarse el desprecio del hombre como dios manda. Tres mil doscientas cincuenta y nueve horas, doscientas cincuenta y un minutos. Tres mil sueños; plantas de deseos, amores y distancias. Envolver el mismo regalo, reaccionar con la misma sorpresa o desgana.
Desde que conocí a alguien como tú, pensé: Esto es lo que quiero sentir para siempre. Es felicidad infinita encerrada en espasmos de muerte, sentado en un rincón de mi habitación, y la mejor razón para seguir viviendo al mismo tiempo.

-Recuerdo: Había una vez un pasado.

FICCIONES CON SOUNDTRACK Corazones & Cigarros II (Escuchando: Placebo)






Mario – Hannah – Joakin
Cigarros: Pall Mall Balance.
2.30 de la mañana: Una habitación de estudiante, caóticamente amueblada.
Joakin se levanta semidesnudo de la cama y enciende un cigarrillo. Da una larga bocanada y enseguida coloca el puño izquierdo en la pared, justo sobre una seca marca roja. Su puño lleva unas cicatrices en los nudillos y menciona en voz baja: Lo hice cuando estaba enamorado de ella.
Hannah: Esa es la incomodidad del momento. Respira antes de comenzar a contarme esa historia...
Joakin: Nos conocimos en aquella presentación de mi libro en una feria de Lecturas en el centro de la ciudad. Ella manejaba el equipo de sonido cuando me hicieron una entrevista para un medio. Tenía que ponerme el micrófono de solapa por debajo de la camisa. Lo único que yo pensaba esa noche era en un poco de diversión post-evento con una desconocida. No sabía lo mucho que estaría equivocado tiempo después.
Hannah: Ya sabes lo que dicen, no por mucho arrepentirte dejarás de ser culpable más temprano. (Joakin se mantiene el puño sobre la pared mientras sigue fumando en silencio). No te relajes con pensamientos que relajan la razón. Sabes que viniste hasta aquí para contarme todo, respira antes de continuar.
Joakin: Nos presentó Mario en un café. Aquella tarde yo llevaba un sombrero oscuro y llegué antes que él. En algún momento me levanté a darle fuego a la chica que estaba sentada en la mesa de al lado y pude observar la expresión de su rostro entre agotamiento y fastidio.
Hannah: Es curioso, es la misma expresión que tienes ahora observando tu puño en la pared. Párpados bajos, caras grises. (Joakin comienza a dar pequeños golpes sobre la mancha seca de color rojo). Respira antes de continuar.
Joakin: Tiempo después supe, en palabras de ella, que tanto la chica como Mario habían mantenido una relación un tanto discreta y que cuando salió un poco más a la luz, Mario la rechazo para comenzar a salir con otra chica a la que correspondía mejor. Llevando a la chica a un apocalipsis emocional.
Hannah: La capacidad de las necesidades especiales. Nadie sabe poner en modo discreción a las emociones más complicadas. Cuando tratas de controlarlas se sueltan los fantasmas de la razón. Y los ves hasta en las personas que conoces en la cama. (Joakin voltea a ver de reojo por un momento a Hannah y luego regresa su mirada a la pared tras dar otra bocanada al Pall Mall). Respira antes de continuar.
Joakin: En una ocasión me encontré con Mario y le pregunté por qué lo había hecho. Y solo me dijo que él no tenía tiempo para los juegos de amoríos. Pero por cómo me lo dijo, no le creí. Más bien siento que era su forma de defenderse ante lo que no quería demostrar. Me dijo que solo somos juguetes de los destinos. Y en eso puede que si tenga razón. Yo siento que la vida es mucho más grande que una sola persona, pero me gusta pensar bastante en las palabras de esa chica. Me gusta el dulce aroma y el centro que provoca en mí como un bienestar insano. Es en ese estado cuando te pones a contar sobre la parte del ser humano que es inalterable e infinita. Y todo se queda en una vida, ojalá que la vida sea mucho más grande que una ciencia perpetua, aunque me gusta su conocimiento airado en la experiencia.   
Hannah: ¿Acaso no estamos todos solos, querido?  (Joakin se pasa el cigarrillo de mano y lo sostiene con el puño mientras comienza a golpear un poco más fuerte la mancha seca de la pared) ¡Detente! Respira antes de volver a golpear volver a golpear esa pared. Y recuerda por qué lo hiciste.
Joakin: Lo hice porque estaba enamorado de ella.
Hannah: ¿Sabes lo que esa mancha de sangre en la pared significa?
Joakin: Significa la impotencia de los corazones. (GOLPE). Los sueños perdidos de amarse. (GOLPE). Significa la soledad infinitamente densa. (GOLPE). Significa el tiempo agobiante que nunca hicimos juntos. (SANGRE). La parte de la vida que nos queda para sufrir. (SANGRE). La parte menos protegida de nosotros mismos encerradas en un cigarrillo. (SANGRE). Las intensidades de una maldición sexualmente nocturna (SANGRE). Y el deseo atropellado de los pensamientos desperdiciados por la ausencia de una persona… (MANCHA ROJA).
Hannah: Pero no por mí, querido. (Hannah se levanta de la cama, desnuda y toma la mano de Joakin que comienza a gotear de sangre). Sabes que aún quedan historias como las que siempre me cuentas cuando te sientes mal… Cuéntamelas sobre las emociones dislocadas que nacen del corazón.  
Hannah cubre la mano de Joakin con una toalla mojada y enciende un cigarrillo que comienzan a compartir. Joakin arroja el cigarrillo al suelo, abraza a Hannah y se desnuda. Se meten juntos a la cama. Una gota roja parpadeante resbala sobre la orilla del cristal de una foto de Mario. El Pall Mall, en el suelo, se apaga.




Recuerda; respira antes de comenzar.

FICCIONES CON SOUNDTRACK 08.- Corazones & Cigarros Parte I (Escuchando: Elliot Smith)






Lesslie – Xergio – Valeria
Cigarros: Marlboro blancos.
19.30 horas. Cafetería en el centro de la ciudad. Una mesa en el balcón. En la mesa se observan dos tazas de café, una azucarera, un servilletero y un cenicero. Se escucha por unas bocinas música de fondo. En una mesa al fondo una chica sola. Xergio enciende un cigarro de la cajetilla que está sobre la mesa. Se nota ansioso. Leslie comienza diciendo (para sí misma): ¿en qué momento comencé a fumar cigarrillos blancos?

Xergio: Será mejor que te ahorres el discurso, Lesslie,  y solo me contestes si era necesario venir hasta acá para esto. 

Lesslie: Tú ya sabes por qué.

Xergio: Si. Pero lo que no entiendo es ¿para qué ventilar esta situación en un lugar público?

Lesslie: No es por eso vinimos aquí.

Xergio: Y ahora me sales con esta pendejadita. 

Valeria: Ya, Xergio, teníamos que hacerte venir y explicarte la situación. Y es que este asunto con el tiempo era más difícil para Lesslie y para mí. Porque encontrar la forma de decírtelo... 

Xergio (interrumpe) : No me vengas con mamadas. Tú no me vas a explicar nada. Ni te conozco, lo único que sé es que te llamas Valeria. Y eso no basta para decir que tengo que escucharte.

Lesslie: Te lo juro que yo no quería provocarlo, Xergio. Me daba nausea pensar en esto. Yo  quería estar contigo porque te quiero también, pero no tenía las fuerzas para decirte que he estado saliendo con Valeria en una relación que...

Xergio: Ay cabrona, yo ya sabía que andabas saliendo con alguien. Desde antes de salir juntos, sabía que te gustaba tirártelas de bisexual. Ya habíamos platicado de eso. No tenías por qué ocultármelo o ni hacerte la desentendida. Pero en lo que si te pasaste de verga es en que ni te esperaste a terminar esta relación, o no supiste como hacerlo para comenzar con tus chingaderas y salías con los dos. Eso no tiene madres. ¿No era la suficiente confianza la que nos teníamos? ¿Por qué tener que hacer este tipo de cosas y encima echármelo aquí trayendo a tu “amiguita”? ¿La trajiste para que la conociera y ser juntos una bonita hermandad? ¡Carajo!.

Lesslie: Pues, mejor aquí que en la casa porque yo sabía que te ibas a poner peor cuando lo supieras. Aquí cuando menos la incomodidad y el coraje te consume, pero también yo sé que a ti no te gusta hacer “escenas” en lugares públicos.

Xergio: Pues con eso estás buscando que todo cambie.

Lesslie: Yo solo quiero que los dos sepan de la decisión que voy a tomar de ahora en adelante y estoy tomándolos en cuenta para esto…

Valeria: Si, así es, escucha Xergio, Lesslie y yo tomamos una decisión y queremos que tú lo tomes de la mejor manera. Si dices que tú ya tenías conocimiento de la personalidad de Lesslie, sabias entonces que en cualquier momento pasaría algo como esto, pero, (duda por un instante mientras pasa un autobús haciendo mucho ruido) pensamos irnos a vivir juntas…

Lesslie: No, espera Valeria. Escuchen, yo realmente me he quedado conmocionada y confundida por todo que ahora ha estado pasando en estos días. Y, perdón Valeria, perdón Xergio, pero he decido irme a Oaxaca. Yo sola. Pienso ir a trabajar con una tía que tiene una fábrica de textiles y artículos de orfebrería. Lo he decidido porque quiero empezar un negocio personal y allá he encontrado la oportunidad.

Valeria: Pero, Less…

Xergio: Pues por mi lárgate. Ya no vale la pena agregar algo más. Ni por mí, ni por ti. Me voy… (Xergio se levanta y avienta la colilla de cigarro por el balcón) Si quieres tus cosas, ahí las pasas a buscar en el bote de basura.

Xergio se dirige a la salida del café. Antes de terminar de bajar las escaleras choca con un joven que lleva sombrero oscuro. Se escucha desde la mesa el percance porque Xergio discute en voz alta con el chico por un momento. Cuando el chico del sombrero sube se nota extrañado y se sienta en la mesa que está al fondo con la chica solitaria, la cual quedaba a dos mesas de la de Lesslie y Valeria.

Valeria: Less, no te preocupes, yo pasaré por tus cosas mañana a la casa de Xergio y te quedas conmigo los días que necesit…

Lesslie: No, Valeria. Yo voy a ir por mis cosas y me voy a ir a Oaxaca. ¡Ya lo decidí!

Valeria: Pero Less, ¿y lo nuestro?

Lesslie: ¿No te das cuenta que lo único que quiero ahorita es estar sola? Necesito estar sola para…

Valeria: Pues ya está. Está bien. Si tú quieres estar sola pues te vas a quedar sola, corazón.

Valeria toma su bolso y se retira. Le grita algo desde abajo del balcón a Lesslie, pero no alcanza a entender muy bien porque iba pasando un camión en la calle y sus palabras se pierden entre la distancia y el ruido. Lesslie se queda sola en la mesa. El chico del sombrero la observa por un momento y Lesslie trata de ignorarlo. El mesero se acerca a preguntar si desea tomar algo más.

Lesslie: Sí, un café americano. Sin leche y sin azúcar. Por favor.

El mesero se retira. Ella toma un cigarro de la cajetilla. Se toma su tiempo para buscar el encendedor. Hasta que el chico del sombrero llega a su mesa y le ofrece lumbre.

Lesslie: Gracias.

Acerca el rostro a las manos del chico para encender el cigarro.

Lesslie: ¿Gustas uno? ¿No? ¡Ah, no fumas blancos! Bueno. Ya sé, yo por más que intento, no logro recordar en qué momento comencé a fumar cigarrillos blancos. Me llamo Lesslie.

El coro de Everything Means Nothing To Me de Elliot Smith comienza a repetirse por las bocinas de toda la cafetería.