Si,
quiero verte en las manos de otros,
que se vuelvan a preguntar ¿por qué sacar un libro así?
Que para leerte tengan que transgredir tu envoltura
y al final se quedén con un objeto en sus manos que no se vuelva a leer igual
(¿Consecuencias de la obsesión? ¿Narcisus dixit?)
Y que si llegan a hablar de tí,
se acuerden de los nombres que agradecí en una carta final.
Y los nombres de los que hicieron parte de esta historia experimental. (Apuesto que no sabías que estarías aquí)
Este mensaje sería un epílogo o el final que todo buen libro debería llevar. Pero así es el juego...
No me retracto de lo sucio que termina uno,
es peor quedar manchado de los vacíos por dentro.


